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Enrique
Fernández Cervantes / DECLARACION DEL ARTISTA
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El Artista y la
Vocación de Contar Cuentos
Hace algún tiempo, fuí invitado a una
función de teatro presentada por un pequeño
grupo artístico llamado Xlthlx. La obra se titulaba “La
Distancia de la Luna” y estaba basada en un
cuento del escritor Italo Calvino. La actitud inicial
del público
ante esta experiencia fue una mezcla de curiosidad
e incertidumbre debido al extraño nombre
del grupo (el cual fue tomado del nombre de uno
de los personajes del cuento del autor), el espíritu
mágico
del cuento y la peculiar manera en que se realizó
la obra. La puesta en escena fue presentada en su totalidad
usando únicamente un diseño abstracto
de luces, marionetas de mecánica rudimentaria
y música
de arpa en vivo.
En sus obras, Calvino suele armarse de líneas
que consiguen la integración de lo real, lo
tangible y factual con un mundo alegórico
lleno de magia y leyendas inventadas donde lo irreal
cobra vida y adquiere validez en la mente del lector.
Esta interacción
entre lo real y lo no real se percibe en muchas de
las obras de Calvino y en la de otros escritores
predominantemente Latinoamericanos que fueron catalogados
como exponentes del género literario llamado
Realismo Mágico.
Este género fusiona la narración de eventos
ordinarios junto con elementos de fantasía y mitos.
Este movimiento artístico ha originado precursores
también entre los artistas plásticos
y
éstos convierted de igual manera lo común
y ordinario en un mundo irreal de fantasía
donde los sueños y las realidades se homogenizan.
La directora de esta obra de teatro consiguió introducir
en la imaginación del público
imágenes visuales que a la vez maravillan
e intrigan. La producción no nos pintó toda
la pintura en su totalidad; más bien, nos
presentó
un fragmento selecto de ésta y produjo en nosotros
una curiosidad natural y un deseo entre aquelos que
no conocían la obra del autor de leer el libro
y conocer más acerca del autor y sus historias
fantásticas. El autor o artista no fragmenta
su obra en mil partes para analizarla en exceso
ante su público. El artista simplemente
explora el tema hasta cierto punto y, en ocasiones,
solamente superficiálmente.
A pesar de tener un conocimiento a fondo de los temas
explorados, el artista muchas veces pone en evidencia
solo lo básico y lo necesario y nos da la
pauta para ser nosotros los que descifremos, los
que pretendamos entender, los que analicemos y
los que logremos el “ser
tocados” por una obra artística. El artista
comunica. El público interpreta.
Mi intención al presentar mis imágenes
no es el decir que poseo conocimentos en el campo
de antropología, sociología o ciencias
de ningún otro tipo aunque son esos los campos
que exploro en algunas de mis obras. Como muchos otros
artistas yo soy un comunicador de historias incompletas.
Me gusta, al igual que Calvino con su Xlthlx, Büchner
con Woyzech, Rulfo con Páramo o Fuentes con
Artemio, el crear personajes e inventarles nombres.
Mis personajes viven en su aislamiento propio, a veces
intencional, a veces involuntario. Viven en lugares
que carecen de domicilios físicos. Las historias
se complementan en ocasiones entre sí y en otras tantas
viajan de lugar a lugar. Mis series son una colección
de cuentos sin temas en común. El reto es el
colocarles dentro de un contenedor y darles un título
general. Como si un editor audaz se propusiera a convertir
la colección en un volumen complejo donde se
consiga cierto orden o línea. De igual manera
que un lector gusta de la lectura de múltiples
disciplinas, asi también yo gusto de inventar
imágenes
que exploran y tocan múltiples espacios e ideas. Y
como Calvino y la directora de la compañía
de teatro se valieron del uso de colores, luces, abstracciones,
misterio y mágia, también yo intento
llenar mi obra de características similares.
Mis pinturas y fotografías son mi intrumento
para contar historias escritas de antemano y también
para inventar cuentos nuevos. Mi propia persona queda
impregnada en mis propias historias muchas veces. Por
ello, es importante para mi que mi trabajo encuentre
“lectores” que encuentren en mis historias
algún fragmento con el que puedan identificarse
ellos mismos o algo que les haga recordar a personajes
que ellos mismos han conocido o que han inventado en
sus propias mentes. De esa manera nuestra conexión
ha propiciado un encuentro de historias múltiples
que se crean y recrean cada día en todos los
lugares en este mundo lleno de aquellos que tienen la
vocación de contar cuentos. |